desierto

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siempre amanece un nuevo día...

martes, 30 de agosto de 2011

cosas de chicos...

En mucho momentos mi vida ha resultado convulsa, enredada, compleja, con esa innata capacidad mía de meterme en algunos fangos. Muchos errores jalonan mi trayectoria. He tomado decisiones equivocadas con mi dinero invirtiendo rodeado de personas que no merecían mi confianza. He tropezado en mil errores del corazón, he escuchado poco a mi mente y seguido los latidos de mi corazón que tiene una extraña dificultad para moverse de forma rítmica.
Este tren de mi vida con tortuosas vías me ha llevado a unas cuantas estaciones que he tomado como definitivas...en cada una de ellas he pretendido dejar mis bártulos de forma permanente pero la vida es cambiante, la mía parece que más, y en unas ocasiones me he dado cuenta de que aquella no era mi estación y en otras a pesar de mi sentimiento de haber acertado con la elección, han sido otros quien han tomado la decisión contraria.
En una de esas estaciones no encontré el lugar definitivo de mi arrítmico corazón pero sin embargo, hallé la persona adecuada para albergar una nueva vida, esa que me sucederá cuando mi presencia en este lugar no sea más que un leve recuerdo. Hallé la persona que sacrificaría su tiempo, su esfuerzo y sacrificio por compartir conmigo una bella ilusión.
Esa fue la mejor decisión de mi vida.
Un hijo es un amor extraño...alguien a quién se ama sin conocer...por quien se daría la vida con el simple sonido de sus latidos oídos en el cuerpo de otra persona....alguien que cuando asoma a la vida queda unido a ti por siempre. El único amor verdadero, inquebrantable y eterno.
Luego la vida, mi cardiopatía permanente, decidió que aquella no era mi estación pero mi unión a aquella nueva vida, a aquel pequeño trozo de mi propia existencia no se debilitó sino que se hizo aún más fuerte.
Dice un refrán que "aprendemos a ser hijos cuando somos padres y padres cuando somos abuelos"....Nauzet me enseñó mucho, entendí muchas cosas de mi viejo, sus palabras, sus consejos y sus enseñanzas. El viejo hace ya tres años que partió y quizás a partir de ese nuevo palo de la vida he intentado ser mucho mejor padre de lo que fui hasta entonces.
Nauzet ha sido siempre mi refugio en los malos momentos. Él me obliga a ser constante, a no decaer, a erguir la cabeza y seguir luchando a sonreír cuando quisiera llorar, a bregar cuando quisiera rendirme, a ser un niño cuando hay que comportarse como un adulto.
Ahora no vivo un momento especialmente bueno, alguien ha vuelto a convertir mi corazón en un solar en derribo pero ahí estaba Nauzet y en él, en su amor, he vuelto a encontrar refugio ante la tempestad, la calma frente al mar violento. Siempre está ahí, sin reproches ni rencores, con una sonrisa, con un abrazo y un beso en los momentos que más falta me hace. Sin palabras, como si tuviera un detector que se activa en esos segundos en los que mi estado de ánimo parece derrumbarse.
Así que en estos renglones torcidos de mi vida, Nauzet ha estado ahí para darme cuanto me hace feliz.
Alguien me reprochó una vez que cuando sea mayor ya no querrá estar conmigo. Quizás, pero estos tiempos, esta felicidad que me brota por cada poro, este orgullo de padre, estas lágrimas de emoción con cada "te quiero, papi"....me dan lo mejor de mi vida. Si el precio a esto es la soledad futura bien invertida estará la apuesta.
Siempre nos han gustado los "momentos de chicos", tardes de frikear con los machangos de las jugueterías, de ir al cine con "tocufas" y coca cola, de jugar con la consola, de pasear sin rumbo, de ir a la playa.....Nuestro momentos, sin nadie más.
Estos días, cambiamos esos momentos por el "viaje de chicos". Toda una aventura de un cuarentón y un enano de ocho años recorriendo las calles de Barcelona con la excusa de una (otra) pasión que nos une...el Barça! Cuatro días maravillosos con conversaciones estrambóticas de una mente inquieta e imaginativa. Recomendable ejercicio de bajar al mundo desde 1,30 cms del suelo....se ve la vida de otra manera. Se comprende que la vida es mucho más sencilla que lo que la hacemos, que el amor no tiene tantos vericuetos cuando está por encima de todo. El fútbol....las chicas.....los súper héroes con el eterno dilema de si Ironman podría con Hulk.....la religión del que no conocer la religión pero que sabe que "eso es un mito, papi".....las motos, en las que corren más las que son más bonitas......"big" laden, que como todos saben se emborrachaba y drogaba hasta que lo mató la policía.....un mundo que roza la alucinación....
Nunca he dudado de que tengo un hijo maravilloso. Si, quizás es amor de padre. Pero quien conoce a Nauzet sabe que no es un niño como todos. Capaz de romperte con sus frases tanto para emocionarte con lágrimas o para hacerlo con risas...como si no hubieran términos medios.
Lucho cada día por hacerlo bien, por no defraudarlo, intentando hacer de él una persona íntegra dotada de valores de respeto y amor hacía los demás, en la negación de la violencia, en la solidaridad, tolerancia a todas las formas de vida, razas y creencias. Intento que sepa el por qué de las cosas, muchas veces me mira con cara de no entender nada de nada pero me niego a que crezca con creencias absurdas en su mente o con explicaciones simplistas "a la altura de un niño".
Creo que tanto mi labor como la de su madre está dando frutos. Mi viejo decía que un niño es como un árbol joven que crece, no puedes llevarlo donde tú quieres pero puedes guiarlo con tutores a un lado y otro. Su crecimiento será aleatorio pero te aseguraras que de buena sombra.
Después de este "viaje de chicos" nada será igual. Mi tren hallará una nueva estación a su paso, puede que mis ventrículos hallen descanso a su fatigada existencia, pero nuestro nexo padre-hijo-amigo será mucho más grande.

Ahora me pregunta cuando viajaremos juntos a Marruecos....tiene buena pinta...