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siempre amanece un nuevo día...

lunes, 23 de diciembre de 2013

Cuando la pobreza es un espectáculo

"La caridad es humillante porque se ejerce verticalmente y desde arriba; la solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo". Eduardo Galeano.

Empiezo así esta entrada cuando ya han pasado unos días de la celebración de un nuevo espectáculo de telemaratón organizado por el señor Manuel Artiles con la complicidad de los estamentos públicos de esta isla. Una entrada que, muy probablemente, no será compartida por muchos y que ni es, ni pretende ser, políticamente correcta.

Coincide el que escribe con el inmenso Galeano, en un nuevo aporte de sensatez, de verdad y sentido común de alguien que dejó tiempo atrás de ser "solo" un escritor para ser un punto de referencia de la sociedad y del modo de pensar de izquierdas. Lo que hemos observado estos días con todo bombo y platillo es un espectáculo, un show lucrativo donde se explota la necesidad que tienen muchos de los nuestros en tiempos de zozobra económica. Un show convertido, como tanto en esta tierra, en carnaval, en parafernalia de luces frente a la oscuridad de muchos. Como carnaval que se precie se sitúa en el escenario emblemático de la capital, la Plaza de España, con un gran escenario cargado de todo el boato que merece la fiesta. ¿Cuánto cuesta todo ese montaje creado, paradójicamente, para un evento contra la pobreza? ¿Es necesario tanto show para una causa presuntamente "solidaria"? ¿De dónde sale el dinero para costear todo esto? 

No es este un evento solidario, NO. Es un evento en el que se juega mezquinamente con la fibra sensible de las personas para recaudar limosna. Un show en el que se juega con la pena en esta época del año en que todos quieren sacar la "caridad cristiana" a pasear. Volvemos a los tiempos de la postguerra, aquella limosna consistente en sentar un pobre a nuestra mesa. Es la pobreza convertida en espectáculo mediático, con luces y cámaras para generar limosna en forma de alimentos. Durante las horas que dura el televisivo espectáculo se lanzan consignas contra la "pobreza", se habla de "pobres", "excluídos sociales", "de los que no tienen"...en definitiva, ponemos etiquetas a una parte de nuestra sociedad. Queriendo o sin querer los situamos, como dice Galeano, por debajo de nosotros. Estamos nosotros y los "pobres". 

En una sociedad que ya es de clases le abrimos paso a las castas. Ahí bajo nosotros están los pobres que precisan de nuestra buena obra para subsistir. Volvemos a tiempos pretéritos de caridad que suponíamos desplazados por una sociedad solidaria. La base de la convivencia supone que todos nos organizamos en una sociedad en la que todos aportamos a través de nuestros impuestos generados por la fuerza del trabajo para satisfacer las necesidades del conjunto. Esa solidaridad se establece en medida de la capacidad de cada uno de forma proporcional. Quien más tiene más aporta. Sería este el modelo ideal de una sociedad moderna y equitativa.

Tiene el Estado, las instituciones públicas, el deber de recaudar las aportaciones del conjunto y distribuirlas solidariamente entre todos en base a sus necesidades. Ocurre que, paradójicamente y más estos tiempos, el Estado se retrae de sus obligaciones. Primero recaudando de forma desigual entre aquellos que aportan y luego decidiendo de forma arbitraria donde acuden los dineros del esfuerzo conjunto. Se privatizan servicios, convirtiendo las necesidades de muchos en beneficios contables de pocos. Se rescatan bancos y se dejan hundir personas. Así, abandonados de la tutela social del Estado, los ciudadanos de bien se organizan privadamente para echar una mano a quienes no tienen o tienen menos.

Es ahí donde la mano del sr. Artiles lo convierte en fiesta. Fiesta en la que él saca a pasear su ego de ropas caras y esloganes baratos. Junto a él desfilarán una pléyade de políticos canarios de diversa responsabilidad pero todos culpables y cómplices de la situaciòn a la que nos han condenado. El Presidente de un Cabildo más preocupado en asfaltar carreteras que en salvar personas o el Alcalde de Santa Cruz responsable de que cientos de personas se hayan quedado sin asistencia social porque este Ayuntamiento ha dejado hundir la empresa Mararía y se niega a invertir un céntimo en contratar directamente a sus trabajadoras. Un coste demasiado elevado para una administración abarrotada de bocas de alimentar bajo el epígrafe de "personal de confianza". 
Para 2014 Santa Cruz reduce su asignación a políticas sociales pero participa como patrocinador de un evento contra la pobreza. Paradojas de la vida política que permite tener varias caras, una para los ciudadanos y otra para la televisión. 

Responsables de empresas que limpiarán sus conciencias aportando una caja de alimentos mientras despiden trabajadores o mantienen unas penosas condiciones de trabajo a sus obreros. Esos que se pirran por un ERE con tal de obtener un mísero porcentaje de beneficios que les permita mantener sus obscenos modos de vida, que ven en el trabajador nada más que un prescindible número, solos atentos a los balances de resultados y a los que esta crisis les ha venido de perlas para convertirnos a todos en un poco más esclavos. Esos que juegan con la necesidad de las personas para subastar a la baja cada ínfimo puesto de trabajo. Esos acudirán a enseñar sus trajes caros a la televisión de Artiles en un efecto más publicitario que solidario. 

Quizás peco de excesivo celo, quizás las noticias diarias han sembrado en mi un halo continuo de desconfianza en todos y todo. Pero nunca después de uno de estos maratones he visto comprobantes de las entregas de los alimentos recibidos. Hace nada hemos visto como el Partido Popular hacia un desayuno de "trabajo" entre cuyas viandas habían jugos entregados al Banco de Alimentos. Todo un error, según la versión oficial. Durante el evento oímos cifras mareantes que nos hablarán de toneladas, de juguetes y de familias necesitadas..y ¿dònde está la logística y distribución de todos esos productos entregados? ¿Cuáles son los medios de control establecidos? ¿Dónde está el inventario pormenorizado de todo lo recibido? ¿Vale sólo una cifra redondeada como comprobante? ¿Ante quién da cuenta el Sr. Artiles de los recursos recibidos?

Todas estas dudas me asaltan, quizás solo a mi, individuo de alma desconfiada.

Curioso es este pueblo, tan amigo de una fiesta, de un carnaval. Todo vale para que la sociedad siga adormecida, movilizada al antojo del gurú televisivo y distraida de los verdaderos culpables de la situación que vivimos. Otro carnaval que nos aleje del pensamiento crítico. El Sr. Artiles rodeándose de amigos que lo encumbren en su carrera de mesías telepredicador a los que devolverá en campaña con esas cómodas entrevistas que solo él sabe hacer. 

Sigamos participando en estos espectáculos, no pensemos, no salgamos a la calle y no busquemos responsables....así, quizás, en otro maratón nos toque un paquete de leche y otro de galletas.

6 comentarios:

  1. Ankor. has bordado tu juicio. Mucha gente pensamos como tu. Felicidades y gracias.

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  2. muchas felicidades ankor!:... mas alto sé puede,pero más claro imposible,,,y añado,una manera muy baja,pero que muy baja de vender no solo a los canarios vendiendo sus desgracias,sino que hasta las islas canarias tambíen. con estos telemaratones. ¿solidarios de una entidad privada que solo cumple una funsión social y perritas pa" su bolsillo? medalla de oro cruz roja por hacer un circo con la pobreza?,,,espero todo esto se acabe ya y no se sigan solapando y apoyando de ningún lado este monopolio del que me siento avergozada; saludos!

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  3. Gracias, esperemos que todo cambie. De nosotros depende.

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