Vivimos en tiempos de crisis, tiempos de caída de mercados y de desasosiego generalizado.
Sin embargo, existen en el mundo muchos millones de personas empeñadas en cambiar su modo de vida, en conseguir un lugar para el trabajo, el progreso y la esperanza. Aunque el lugar donde se concentran todas esas esperanzas se encuentre en recesión económica.
Los que vivimos a este lado del mundo, del lado de la opulencia aprendemos rápidamente jerga económica, consultamos las páginas centrales de los diarios que antes descartábamos para pasar antes a las que nos hablan de deportes. Pero una ingente tropa de seres humanos espera en estos momentos en algún punto de la costa de África Occidental para embarcarse en una nave apenas destinada para pescar a unos cientos de metros de la costa, en un viaje de cientos de kms, sin apenas casi medios, con la esperanza como único pertrecho obligado.
Ellos no saben de crisis. Nuestra crisis es su porvenir y el de sus familias. Nuestro capitalismo voraz e inhumano sólo sabe de África para expoliar sus fuentes de energía, sus materias primas, sus materias suntuosas y todo aquello cuanto permite tanto lujo en Europa como miseria en el hemisferio sur.
Los modos de recibir a estas personas varían desde los solidarios de muchos a los rascistas y xenófobos de unos pocos pero en ocasiones más ruidosos que los más. Dice la Historia que todos somos emigrantes...desde aquellos primeros homínidos que, llamados por no sé sabe bien qué instinto, abandonaron el continente africano para colonizar cada rincón de este planeta.Pero aparte de la Historia de Todos, existe la Historia de cada uno de nosotros en la que indagar y buscar referentes que nos puedan servir para explicar cosas que nos afectan.
Tras el fallecimiento de mi viejo, me puse a revolver papeles....rebuscando en esa Historia que forma parte de mi mismo, que me ha construído como persona, que me ha dado la ideología, el pensamiento y todo lo que soy.Legajos, documentos amarillados por el paso inexorable del tiempo, escrituras de tierras con nombres que se pierden en el árbol genealógico de mis antepasados. Maletas mareadas por viajes transoceánicos de ida y vuelta.Así llegan a mis manos dos documentos de un valor muy alto: los pasaportes con los que mi padre y mi madre abandonaron Canarias y Galicia, respectivamente, para aventurarse en un viaje a una tierra lejana, extraña, conocida por los testimonios que escribían aquellos primeros en llegar a los que aún quedaban en sus tierras. Aventurados en busca de una vida mucho mejor fuera de la miseria de una post guerra que parecía no acabar y que se cebaba en sus lugares de origen.
Mi viejo que, era una persona muy dada a contar sus vivencias, siempre me había comentado sobre su viaje a Brazil que fue su primer destino, de como luego cruzó ilegalmente la frontera con Uruguay en el interior de un incómodo y lentísimo ferrocarril. Cualquier momento en torno a un buen asado servía para que Lolo abriera aquel baúl de conocimientos, de experiencias y de una forma de vivir de la que las generaciones que venimos detrás nos hemos olvidado.
Papá participó en la Sociedad Islas Canarias. Eso que ahora algunos achacan a los emigrantes de aquí lo hacían nuestros emigrantes allá. La Sociedad Islas Canarias se convertía en un espacio para encontrar el origen común de todos, donde el gofio y el mate se confundían entre costumbres nacidas y adquiridas. Mi viejo fue un trabajador y un impulsor decidido de este lugar donde miles de canarios emigrados y las generaciones de canarios criollos se sienten como en su casa...como en Canarias.
Quiso el destino que papá y mamá hicieran coincidir su vidas en aquel lejano y pequeño país del Cono Sur. Allá por 1965, como en las pelis de amor, se prometieron pasar el resto de su vida juntos. Será la muerte que no el olvido la que ponga fin a aquel inicio. Mil vicisitudes, penurías, alegrías, momentos de bonanza y otros de apretarse el cinturón...pero sobre todo trabajo y una dedicación obstinada en buscar lo mejor.

En este buque embarcó el viejo desde el Puerto de Santa Cruz a Brazil el 18 de Junio de 1960.
El Cabo San Roque y el Cabo San Vicente, propiedad de la empresa naviera "Ybarra y Cía SA", con sede en Sevilla, fueron construidos con los números 75 y 76 respectivamente, en los astilleros de la Sociedad Española de Construcción Naval en factoría de Bilbao. el primero fue botado al agua el 23 de abril de 1955 y se entregó en agosto de 1957; el segundo se botó el seis de octubre de 1956, para ser entregado a sus armadores en abril de 1959. En 1978 , ya reparado es adquirido por el gobierno cubano, incorporándose a la empresa de Navegación Mambisa con el nuevo nombre de AFRICA CUBA, destinándose al transporte de tropas a Etiopía y Angola. En el mes de julio de ese mismo año quedó amarrado en el puerto de Mariel (norte del país) y el 26 de julio de 1982 arribó al puerto de Barcelona,a remolque, donde es vendido a la naviera hindú Mogul Lne. Ltd. con sede en Bombay, dedicándose al transporte de peregrinos con el nuevo nombre de NOOR JEHAN. En febrero de 1984 se encontraba amarrado en Bombay, siendo vendido un año después para desguace, a chatarreros de Pakistán.
En 1978, esta historia se convierte en una historia de emigrantes retornados. No todos retornamos, en realidad el único retornado fue papá. Mamá volvía a emigrar, volvía a encerrar su vida en una maleta y a llevarla a miles de kms de la que ya era su casa. Yo, con apenas 9 años recién cumplidos viviría mi experiencia migratoria. Cambian las formas, cambian los medios....cayucos por aviones, bolsas de plástico por maletas, océanos por espacio aéreo, playas como destino clandestino por aeropuertos....pero el fin es el mismo: Emigrar.
Y emigrar para qué? para seguir trabajando, para seguir luchando....castigo de los que no tienen o buscan tener apenas un poquito más. Hoy, treinta años después, papá nos ha dejado. La enfermedad le ha robado algunos buenos años para seguir disfrutando de su sapiencia, de su cultura en esa universidad que dicen que es la vida, de sus asados de tira en el fondo de casa. Así quería convertir este espacio virtual en un homenaje a su persona y a aquellos cientos de seres humanos que se enfrentan al duro atlántico bajo un cielo negro de un millón de estrellas con el pensamiento en lograr un futuro mejor.
Gracias viejo porque una vez tu fuistes uno de esos emigrantes. Gracias por el porvenir que nos has dado y por el mensaje que tu existencia ha dejado entre nosotros y que yo me encargaré de transmitir en Nauzet....porque espero que su comprensión evite el que mañana tengan que volver a emprender esa dura aventura de emigrar.

En este buque embarcó mamá en el Puerto de A Coruña con destino Montevideo el 17 de Mayo de 1958.
Juan de GarayIncorporado a la bandera Argentina en 1947 por Transatlántica Argentina. Construído originariamente como "Olympic" de bandera alemana, tenía 10.372 tons, capacidad para 320 pasajeros de 1ª, 350 de turista y 200 inmigrantes. Hizo viajes de crucero a Génova, Canales Fueguinos, Golfo de México y escalas. El 9 de Julio de 1958, arribado de Genova, es vendido para desguace en España.