desierto

desierto
siempre amanece un nuevo día...

martes, 15 de noviembre de 2011

el valor de las cosas....

Este blog está vinculado a una web relacionada con viajes, viajes en moto en que se cubren distancias relativamente grandes, miles de kilómetros en los que se cruzan muchos tipos de diferentes paisajes -urbanos y naturales - donde la cámara tiende a plasmar panóramicas con la intención de encerrar todo lo que el ojo del viajero percibe con el propósito de reflejar la propia esencia del viaje.
Esta tarde he llegado a mi casa acompañado por Nauzet haciendo cumplimiento de la bella rutina de cada viernes donde nos volvemos a encontrar para disfrutar juntos del fin de semana. La tarde es gris, el cielo parece que ha abandonado su altanera situación para acercarse al suelo engullendo a su paso las cumbres y los montes, para introducirse en el corazón de los profundos barrancos como si quisiera llegar a cada rincón.

Cualquiera diría que es un tarde fea, contradictoriamente calificariamos como mal tiempo a este ejercicio de vida que supone la lluvía y lo que ella atrae. En mi país no llueve mucho, no existen los ríos más que cuando la lluvía arrecia hasta el punto de convertir los barrancos en riachuelos y arroyos. De modo que la naturaleza parece agradecer sobre manera cada pequeña gota de lluvía que se precipita sobre la árida tierra de este seco sur tiñendose de verde allí donde las rocas y el volcán dejan espacio a la vegetación.

Al bajarme del coche algo en mi hizo que abandonara la costumbre mecánica de dirigirme al interior de la casa. Algo me hizo fijarme en el jardín y verlo con otra mirada. Tomé la cámara, que siempre viaja conmigo, coloqué el objetivo 70-300 y activé el macro con la intención de buscar detalles que suelen escapar de nuestra visión. Como si de un detective en busca de pruebas se tratara, caminé entre los árboles con la vista fija en sus hojas, me encorvé para buscar entre las plantas más bajas el mapa que dibujan las gotas atrapadas por las hojas y las flores.

El disparador se iba accionando casi instintivamente robando momentos de efímera belleza, mientras mi mano giraba el objetivo y mi cuerpo se movía en busca del ángulo más preciso para atrapar el juego del agua sobre mi jardín.

A la vez que el botín de tanta belleza quedaba a buen reacudo en mi cámara, comencé a pensar cuanto podemos encontrar en las pequeñas cosas. Que fácil y la vez que difícil es encontrar lo bello y cuanto de simbología puede tener un ejercicio tan simple como captar fotografías. Cuanta cantidad de cosas pueden pasar desapercibidas a nuestra atención a pesar de estar tan cerca de nosotros. Como no es preciso recorrer miles de kms para encontrar un paisaje excepcional....cuando este se encuentra casi bajo nuestros pies.


Ocurre que, en este mundo materialista, nos olvidamos en muchas ocasiones, de lo que tenemos alrededor, de las pequeñas ocasiones, de disfrutar plenamente de momentos, cosas y circunstancias que tenemos mucho más cercanos de lo que creemos.....

Es increíble cuanta belleza puede quedar albergada en una sola gota de agua.....como tanto amor transmite cada beso de Nauzet.

No hay comentarios:

Publicar un comentario